LA AUTOPSIA DE UN VACUNADO CONFIRMA LA PRESENCIA DE ARN VIRAL EN TODOS SUS ÓRGANOS


Tal y como este blog difundió recientemente, las nanopartículas lipídicas que contienen el código de ARNm que aporta la mal llamada “vacuna” circulan ampliamente por el cuerpo después de la inoculación, invadiendo todos los órganos internos.

La primera autopsia de una persona vacunada contra el Covid-19 reveló que se encontró ARN viral en casi todos los órganos del cuerpo. La vacuna, aunque desencadenó una respuesta inmune, no impidió que 24 días después de la aplicación el virus ingresara a todo el organismo.

Los anticuerpos generados no supusieron un freno a la infección, confirmando su irrelevancia a efectos de inmunización, ya que, según un estudio de Japón, ahora sabemos que la proteína S1 de pico es la que causa el daño.

Un especialista en enfermedades infecciosas de un hospital de Nueva Jersey fue consultado acerca de lo que la autopsia planteaba. Lo primero que pidió fue conservar el anonimato: “No pueden citarme por mi nombre, el hospital me despedirá si lo hacen”. Tras garantizársele que no se revelaría su identidad, comentó:

“La gente piensa que sólo una minoría de personas sufren efectos adversos de la vacuna. Esta nueva investigación significa que todos, eventualmente, tendrán efectos adversos, porque esas proteínas de pico se unirán a los receptores ACE2 en todas partes del cuerpo.

Se suponía que ese ARNm debía permanecer en el lugar de la inyección y no lo está. Eso significa que las proteínas de pico creadas por el ARNm también estarán en todos los órganos, y ahora sabemos que son las proteínas de pico las que causan el daño.

Peor aún, el ARN viral que se encuentra en todos los órganos a pesar de una vacuna, indica que la vacuna no funciona en absoluto, y que está potenciando al virus, a causa de la mejora dependiente de anticuerpos (ADE), lo que significa que en realidad se propaga más rápido en las personas vacunadas.

Estamos ante una bomba de tiempo global”.

Según el informe post mórtem publicado, el hombre vacunado tenía 86 años y dió negativo en la prueba Covid-19 cuando ingresó por primera vez en el hospital con problemas gastrointestinales graves y dificultad para respirar. Esto es lo que describen los informes:

Informamos sobre un residente varón de 86 años de una casa de retiro que recibió la vacuna contra el SARS-CoV-2. Los antecedentes médicos incluían hipertensión arterial sistémica, insuficiencia venosa crónica, demencia y carcinoma de próstata. El 9 de enero de 2021 el hombre recibió la vacuna de ARN modificado con nucleósidos BNT162b2 formulada con nanopartículas lipídicas en una dosis de 30 μg. De ese día y de las dos semanas siguientes no existe analítica. El día 18, ingresó en el hospital por agravamiento de la diarrea. Dado que no presentó ningún signo clínico de COVID-19, no se produjo el aislamiento en un entorno específico. Las pruebas de laboratorio revelaron anemia hipocrómica y aumento de los niveles séricos de creatinina. La prueba de antígeno y la reacción en cadena de la polimerasa (PCR) para el SARS-CoV-2 fueron negativas.

El informe de la autopsia deja claro que las pruebas no mostraron “cambios morfológicos asociados al Covid” en sus órganos.


“Morfológico” significa estructural. Ahora se sabe que la infección por Covid causa cambios estructurales muy específicos en los lugares que infecta.

El paciente vacunado finalmente muerto estaba en una habitación donde otro paciente dio positivo a la prueba de Covid, y el informe dice que creen que el hombre vacunado muerto contrajo la enfermedad después de ser admitido -dio positivo por SARS-CoV-2 antes de morir-, contagiado por su compañero de habitación.

Si eso fue así, el daño a los órganos del receptor de la vacuna ahora muerto, tuvo lugar antes de que el otro paciente de la habitación del hospital lo infectara.

Peor aún, una vez que el hombre vacunado realmente contrajo Covid, se extendió tan rápido dentro de su cuerpo que aparentemente nunca tuvo una oportunidad. Aquí hay imágenes de tejido:


La conclusión del informe post-mortem no puede ser otra que reconocer que la inoculación recibida debilitó el sistema inmunitario del paciente, quien murió cuatro días después de ser ingresado.

Dadas todas las reacciones adversas que está provocando, podemos deducir que contraer la vacuna es algo mucho más peligroso que contraer la enfermedad real. Una enfermedad cuya tasa de supervivencia es del 99,8%, pese a lo cual la OMS la cataloga de “pandemia”. La misma organización criminal, por cierto, que ha desaconsejado la realización de autopsias, algo que, como acabamos de ver, puede desmontar el boyante negocio de “inmunizar” a las masas previamente aterrorizadas.


Recordemos que en España las autopsias han sido relegadas por ley en favor de informes telemáticos, no sea que se nos estresen los forenses, un proceder inaudito y anticientífico cuando se supone que estamos encarando una enfermedad novedosa. Pero pese a tanta sinrazón, los asustadizos covidianos siguen haciendo cola para ser envenenados.

https://astillasderealidad.blogspot.com/2021/06/la-autopsia-de-un-vacunado-confirma-la.html

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