PANDEMIA, ESTADO DE ALARMA, VACUNACIÓN MASIVA, VIGILANCIA, Y ELABORACIÓN DE PERFILES HUMANOS

Durante las últimas décadas, tras ser conocedores, a través de la historia documentada, de las innumerables barbaridades y métodos que, especialmente durante la segunda guerra mundial, se perpetraron sobre los seres humanos, nos hemos sentido sobrecogidos, superados y escandalizados. Nos escandalizábamos y con razón, pues aquellas prácticas, abyectas e inhumanas, se llevaron a cabo de la forma más esquizofrénica que pudiéramos sufrir. Nos dijimos los unos a los otros que aquello no podía volver a suceder. Que aquello, de hecho, no sucedería nunca más.

De entre las muchas atrocidades que sobre las costillas de los seres humanos de aquellos entonces quedó dibujado y grabado a perenne fuego, una de las más abyectas fue el hacerles sentirse una subespecie humana. Los hombres dejaron de ser hombres para convertirse en aptos o no aptos, en útiles o inútiles. La inclusión en una u otra lista determinaría la supervivencia del individuo o por el contrario su dramático destino a ser desechado de la forma más miserable que pueda concebir la mente humana. Aquellas listas con nombres y apellidos de seres humanos determinaron su supervivencia por razones meramente utilitarias para el sistema, o bien su calificación como no aptos (o simplemente potencialmente peligrosos para los intereses del régimen), y por tanto su destino final a la muerte.

En nuestro inaudito y fantasmagórico presente, en el que bajo la sombrilla de la playa y el bronceado de la piel nos hacinamos junto a la masa náufraga de discernimiento y cognitivamente ajena de sí misma, hemos heredado ese inconsciente colectivo en el que nos creemos perpetuamente inmersos en el buen rollito del sábado noche y a salvo de cualquier injerencia que pueda perturbar nuestro sueño. “Ya se partieron la cara nuestros abuelos por conquistar la libertad …”, nos decimos complacientes a nosotros mismos, mientras disfrutamos de un confort que pensamos, es impertérrito y nos pertenece por derecho natural.

Y mientras vegetamos en el sofá, inamovibles en nuestra zona de confort, todo un proceso perfectamente diseñado se está pergeñando ante las narices de nuestra ya genética cobardía, sin que seamos capaces de mover un solo dedo ni llevar a cabo el más mínimo conato de rebeldía. Mientras consumimos una vida bronceados sobre la tumbona, nuestro parlamento (y no sólo el nuestro, sino todos los de Europa) está legislando la destrucción de cualquier conato de libertad. Y no sólo de la libertad, sino también de cualquier posibilidad de que, en el hipotético caso de que al vulgo le dé por despertar del letargo, pueda tener la oportunidad de reaccionar.

Os estoy hablando del periplo legislativo más totalitario y miserable de nuestra reciente historia, en el que Real Decreto tras Real Decreto, Ley Orgánica tras Ley Orgánica, se está llevando a cabo mientras confortablemente escuchamos las olas del mar, el mayor secuestro de nuestra libertad e intimidad que pudiéramos imaginar. En cualquier caso, la Ley Orgánica 7/2021, que seguidamente paso a diseccionar, siendo gravísima, no es ni mucho menos una finalidad en si misma, sino solo un eslabón. Un eslabón hacia ese escenario final al que más pronto que tarde, nos guste o no, llegaremos.

Entrando sólo a insinuar esas leyes que con anuencia de los partidos políticos y de un pueblo manso y dócil que todo lo permite fueron aprobadas en nuestras Cortes Generales, a la ley 7/2021 que ahora paso a exponer le precedieron misiles legislativos como la ley de la censura aprobada hace unos seis meses, en cuya virtud el Gobierno puede ya, de hecho, decidir que contenido es aceptable y cual no, así como qué emisor es válido y cual no. Estalinismo en estado puro. También nos encontramos como antecedente la ley de la Eutanasia, en cuyo cuerpo legal, amén de un control cuasi político sobre la decisión de aplicación del suicidio sobre determinados colectivos, estableciéndose que aquellos médicos que se negasen a aplicar la eutanasia pasarían ipso facto a engrosar la lista de disidentes. De nuevo, estalinismo en estado puro.

Habiendo señalado sólo algunos ejemplos legislativos de lo que, mientras nos ponían el bozal en la calle, se ha perpetrado en el Congreso de los Diputados, entramos ahora ya si de lleno en la que es hasta ahora la mayor y más perversa aberración y ataque institucional y jurídico propinado en España (también en Europa), la Ley Orgánica 7/2021, de protección de datos personales tratados para fines de prevención, detección, investigación, y enjuiciamiento de infracciones penales y ejecución de sanciones penales. Esta ley, cuyo preámbulo anuncia un origen europeo en forma de Directiva (por tanto de obligado cumplimiento para los países miembros de la Unión Europea), se articula en una serie de definiciones y nuevas competencias no sólo en cuanto a lo que será considerado como información, sino además en cómo esta información podrá ser obtenida.

Procedimiento que a partir de ahora va a seguir toda investigación policial.
En breve, los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado pasarán a depender
del Ministerio de Magia y Adivinación

Respecto a las definiciones que esta ley arroja, atentos pues a lo que de tiempos pretéritos criticábamos y que ahora estamos sumisamente e increíblemente aceptando. He aquí una de ellas, para mi muy significativa : «elaboración de perfiles»: toda forma de tratamiento automatizado de datos personales consistente en utilizar datos personales para evaluar determinados aspectos personales de una persona física, en particular para analizar o predecir aspectos relativos al rendimiento profesional, situación económica, salud, preferencias personales, intereses, fiabilidad, comportamiento, ubicación o movimientos de dicha persona física.

Y en esta estela de definiciones, y ahondado únicamente en las más relevantes, sírvase el lector con esta otra estupendísima definición, «datos genéticos»: datos personales relativos a las características genéticas heredadas o adquiridas de una persona física que proporcionen una información única sobre la fisiología o la salud de esa persona, obtenidos en particular del análisis de una muestra biológica de la persona física de que se trate.

¿Cómo se os queda el cuerpo amigos?, ¿Qué divertido, verdad que sí?. Crear perfiles “ad hoc” para analizar y predecir el comportamiento de las personas, su fiabilidad, etc, sería un magnífico guión de cine distópico, de no ser porque en este caso la realidad supera estratosféricamente la ficción, y ese guión es ahora una ley que está a pocos días de entrar en vigor. ¿Y qué podemos intuir de ese análisis de las muestras biológicas de la persona física?. Ese análisis biológico nos es quizás mucho más próximo de lo que pudiéramos imaginar. Quizás lo hemos estado mirando , pero no lo hemos visto. Cada cual que reflexione, si es que es valiente para salir de su zona de confort, sobre ello.

Nunca antes se había permitido en una sede parlamentaria legislar de forma tan descarada desintegrando la intimidad, la libertad, y por ende la democracia. Y he de decir, porque así es, que esta normativa aprobada recientemente en el Congreso de los Diputados, viene como dije más arriba, preceptivamente impuesta desde Europa, Parlamento y Consejo Europeo mediante (y muy posiblemente desde latitudes del poder financiero que no alcanzamos a vislumbrar). ¿Aún nos seguirnos preguntando pues, si esta legislación es fruto de que Pedro Sánchez es simplemente idiota y malo, y que por tanto cuando ya no esté en el Gobierno ésta pesadilla tocará a su fin?, ¿o por una vez nos vamos a dar cuenta de que el imperativo legal proviene claramente de un plan legislativo internacional para sometimiento general de la población?

Sigamos pues adelante amigos en esta escalada de escándalos aprobados y ratificados en Cortes e intentando ir a lo más relevante, encontrándonos así con el artículo 9 de esta ley, en el que de forma impúdica, se diferencian distintas categorías de interesados, siendo la categoría más llamativa la de personas respecto de las cuales”existan motivos fundados para presumir que hayan cometido puedan cometer o colaborar en la comisión de una infracción penal”.

Dicho de otra forma, directamente se pasan por el forro la tan sagrada en el artículo 24 de la Constitución presunción de inocencia, pulverizando de un plumazo en la Carta Magna uno de los principios democráticos que más sangre y lágrimas otrora hizo verter. Da igual que el ciudadano de a pie no haya cometido delito alguno, ni existan pruebas objetivas y tasadas para poder imputarle un ilícito penal. Si las autoridades competentes, entre las que por supuesto se halla el Fiscal General del Estado (que por cierto, ¿de quién depende?. Pues eso), deciden que hay “motivos fundados para presumir que puedan cometer un delito …”, entonces ipso facto ese ciudadano pasará a formar parte de una categoría, de una lista preventivamente establecida. Pregúntese el lector, ¿y quién decidirá cómo se establecen y cuáles son esos motivos fundados?. Piense mal, y acertará.

Y bajando unos peldaños más en el infierno nos adentramos ahora en el artículo 15 de esta ley, en virtud del cual mi intimidad, la vuestra, y la de todos nuestros compatriotas, quedará definitivamente socavada y malherida. Un articulo 15 que regula los sistemas de grabación de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, y que reza literalmente “la captación, reproducción y tratamiento de datos personales por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad en los términos previstos en esta Ley Orgánica, así como las actividades preparatorias, no se considerarán intromisiones ilegítimas en el derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen”.

Dicho de otra forma y para traducíroslo, esta estalinista ley, una vez entre en vigor, permitirá a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado grabar a cualquier ciudadano obteniendo todo tipo de imágenes sin necesidad de autorización judicial. Ya no hace falta que el juez, en el seno de un procedimiento penal, ordene estas investigaciones y grabaciones. Podrán hacerlo las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estadio sin autorización judicial, y no será una intromisión. ¿Qué divertido, verdad que sí?

Y para culminar este epítome de barbaridades jurídicas que hemos permitido, pasamos ahora y siguiendo con las atribuciones de las que podrán en adelante hacer gala los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, a analizar el artículo 17 de esta ley, cuyo texto reza “podrán utilizarse dispositivos de toma de imágenes y sonido de carácter móvil para el mejor cumplimiento de los fines previstos en esta Ley Orgánica, conforme a las competencias específicas de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad”.

Como podéis ver, muy lejos de sujetarse los cuerpos de seguridad del Estado a una serie de reglas técnicas en las que los dispositivos de grabación ya estaban perfectamente tasados y cualquier grabación allende esos dispositivos sería por tanto inadmitida por un juez, ahora ya podrán merced a esta stalinista ley grabar lo que les venga en gana con sus propios dispositivos móviles (lo cual es una brutal y miserable intromisión contra la intimidad de los ciudadanos), y esas grabaciones serán válidas a afectos judiciales. Si esto lo hubiese tan siquiera propuesto un gobierno de derechas … hubieran ardido las calles españolas.

Queridos amigos, disculpándome de antemano por lo extenso de esta sinopsis, es ahora el momento de, una vez con toda esta información sobre la mesa y más allá de la legislación más arriba analizada, recapitular acerca del escenario en el que nos encontramos. Sé que muchos me apellidarán conspiranoico al calor de esta exposición, pero es un riesgo que con mucho gusto asumo y asumiría mil veces, si con ello consigo humildemente ofrecer un hilo de luz sobre aquellas personas, aquellos seres humanos que, no repitiendo como un mantra la versión oficial, son capaces de otear otros horizontes y respuestas a sus preguntas. Y ojo, es importante saber que aunque se trata del análisis de una legislación española, como más arriba queda expuesto, trae su causa y vértice en el derecho europeo, y por ende, y estoy convencido, en fuerzas gravitatorias financieras que aunque invisibles a nuestros ojos, ejercen una descomunal influencia, cada vez mayor, en nuestras vida.

Precisamente por ello, no me dirijo con esta exposición exclusivamente a mis compatriotas españoles, sino a además y con todo mi amor, a toda Europa y al mundo entero. Pues todos los seres humanos que este planeta habitamos hemos sido, y estamos siendo, objeto de una agenda internacional que en nombre de los derechos humanos nos está llevando a la esclavitud. La esclavitud mundial en nombre de la democracia: pandemia, estado de alarma, regulación legal de lo que se puede o no decir, regulación legal de la muerte de según qué colectivos, así como establecimiento de listas de médicos disidentes, y un largo etc de leyes que desembocan en nuestro presente, pasando por un vacunación masiva hasta desembocar en esta totalitaria ley en la que se establecen perfiles y categorías de personas, … todo ello marca un itinerario difícilmente asumible como algo casual para una mente mínimamente inteligente. Si el lector lo piensa bien, la historia documentada sobre la segunda guerra mundial de la que se habla más arriba no se aleja en absoluto de los métodos que, bajo el nombre de la democracia y los derechos humanos, estamos empezamos a ver en este tan nuestro presente e inaudito presente que no acaba de cesar.

Yo tengo claro de dónde venimos y dónde nos llevan si no lo impedimos. ¿Y vosotros queridos amigos?

Esteban Tena
(A través de AntiFascistbook Sasi Kruixit)

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