El caza F-35, de última generación, es una chapuza del Pentágono

El 28 de agosto de 2020 los cazabombarderos F-35 de la Fuerza Aérea Holandesa iban a participar en el ejercicio “Allied Sky” de la OTAN, escoltando a seis bombarderos estratégicos estadounidenses B-52H Stratofortress.

La previsión meteorológica anunció una tormenta en Países Bajos y los F-35 tuvieron que permanecer en el aeródromo debido a que las restricciones de vuelo les impiden acercarse a menos de 40 kilómetros de una tormenta debido a que son vulnerables a los rayos.

Para cualquier aeronave, los rayos no son peligrosos, siempre que dispongan de un Obiggs, que elimina el riesgo de incendio o explosión en caso de que sus depósitos sean alcanzados.

El Obiggs almacena y bombea gas inerte a los tanques de combustible del avión para mantener un nivel de oxígeno lo más bajo posible para que, en caso de que el depósito sufra un desperfecto tras ser alcanzado por un rayo, no explote o acabe ardiendo.

Durante el mantenimiento de los cazas en la base aérea de Hill, en Utah, la Fuerza Aérea detectó que el Obiggs del F-35 no funcionaba y el Pentágono volvió a imponer restricciones de vuelo.

No era la primera vez que el F-35 experimentaba un problema con su sistema Obiggs. A principios de la década de 2010 se descubrió que no enviaba suficiente nitrógeno a los tanques para hacerlos completamente inertes. Así que su fabricante, Lockheed-Martin, desarrolló una solución que eliminaba las restricciones de vuelo en caso de tormenta.

El Pentágono se puso a solucionar la chapuza. En noviembre indicó que estaba considerando un cambio del equipo, sustituyendo una sección de tubos y accesorios del dispositivo por un diseño más robusto, capaz de soportar las vibraciones que se producen durante el vuelo.

En agosto de este año empezó a instalar en el caza una actualización del programa informático que advierte al piloto de los fallos en el Obiggs, que no funciona en la versión A, ni en la B (despegue corto y aterrizaje vertical) ni en la C (aerotransportada).

A pesar de las restricciones de vuelo, algunos F-35 fueron alcanzados por los rayos. El percance le ocurrió a un avión del 6 Escuadrón de Armas de la Base Aérea de Nellis, en Nevada, en agosto del año pasado. Unos días antes, dos F-35B del Cuerpo de Marines sufrieron el mismo destino.

En total, hasta enero de este año, los F-35 han sido alcanzados por un rayo en 15 ocasiones, teniendo que ser enviados al taller de reparaciones, aunque el F-35 nunca va a ser fiable.

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